La odontología digital ha venido para quedarse.

El doctor Gómez asegura que todo el trabajo del dentista se puede desarrollar con procesos digitales mucho más precisos y seguros, “lo que conlleva una mayor comodidad para el paciente”

La consulta del dentista es casi como la NASA. Usan aparatos que parecen ciencia ficción.

-Sí, no se puede entender una odontología de vanguardia sin el instrumental digital. El mundo de la odontología digital ha venido para quedarse. Estos avances nos ayudan a realizar un diagnóstico fantástico. Antes teníamos que derivar los pacientes a un centro de radiología con visión en dos dimensiones. Ahora contamos con escáneres con los que el paciente puede ver el problema de su boca en las tres dimensiones espaciales. Y ya podemos colocar implantes con una cirugía guiada por ordenador. También podemos colocar materiales diseñados y manufacturados con tecnología CAD-CAM. Todo para tener una mejor función y una buena estética.

Subirse al carro tecnológico implicará que los tratamientos sean más caros ¿no?

-No qué va. Todo lo contrario. Simplifica y abarata los costes. Nos ayuda a realizar un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento exacto porque estamos viendo cómo puede quedar el paciente. Podemos ofrecerle que visualice el antes y el después de su problema y le enseñamos, hablando vulgarmente, hasta las tripas de sus muelas. Las grandes máquinas agilizan el trabajo. Antes eran colados de metal. Ahora son fresadoras fantásticas que con gran exactitud realizan coronas, puentes, prótesis. Prótesis para las cuales las preparaciones son escaneadas y fabricadas a través del diseño asistido por ordenador. Con estos métodos el paciente también debe acudir menos veces a la consulta.

Parecen procedimientos mucho más llevaderos.

-Es que, por ejemplo, el poder visualizar el macizo craneofacial y sus estructuras en tres dimensiones nos ha permitido la realización de tratamientos mínimamente invasivos, que hasta hace poco tiempo hubiesen sido imposibles llevar a cabo. Hay que tener en cuenta que le hacemos un escáner en 3D. Vemos el hueso, sabemos dónde podemos colocar los implantes, le hacemos una guía quirúrgica… Podemos utilizar escáneres intraorales, extraorales, faciales… Nos beneficia como método de diagnóstico y plan de tratamiento más exacto, menos doloroso, y con cirugías mínimamente invasivas.

¿Vamos camino de que las piezas que hay que colocar sean fabricadas en impresoras 3D?

-La impresión digital se toma con un escáner intraoral que introducimos dentro de la boca. Ya no hace falta tomar medidas con las pastas, como hace años. Podemos hacer escáneres faciales. De hecho, los técnicos dentales ya utilizan prácticamente todo digital aunque también existen artesanos. Porque si necesito hacer algo muy especial, por ejemplo, una corona en una pala central, hay expertos que personalizan la pieza según las características del paciente.

También usan biomateriales totalmente novedosos.

-Los materiales de ahora son increíbles. Ya no hay metal en boca que como se ha demostrado tenía claros efectos adversos. Todo son cerámicas, circonios… Los empastes no son metálicos salvo alguna excepción. Todo tiende a una biocompatibilidad absoluta. También los nuevos materiales han llegado para quedarse y para que avancemos en su desarrollo.

Artículo de diario deia.com

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