Células madre dentales.

Ya nadie duda de que con las células madre adultas (CMA) se pueden tratar múltiples enfermedades. La novedad es que a los métodos tradicionales para extraerlas —médula ósea, cordón umbilical y tejido adiposo— se agrega otro: la pulpa de los “dientes de leche”. Una posibilidad que se convierte en un seguro biológico para el niño y su familia.

“Luego de muchos años de descubrimientos e investigaciones muy trascendentes en este campo se ha visto que las CMA son pluripotentes y tienen la capacidad para diferenciarse en piel, hueso, cartílago, músculos, músculo del corazón, células del hígado o del páncreas, inclusive en neuronas y glías. La ingeniería tisular y celular ha logrado mediante varios procesos hacer que las CMA se diferencien en el tejido que el paciente pudiera necesitar. ¿Qué significa esto? Que las aplicaciones de estas células son infinitas”, afirma el doctor Álvaro Heller, especialista en Rehabilitación Estética Dental y codirector de la clínica BioSmile.

En particular, mediante las CMA pueden tratarse (ya sea mejorarse o curarse) muchas patologías. Algunos ejemplos: en enfermedades cardiovasculares se consigue revertir el tejido fibroso que queda luego de un infarto en músculo cardíaco y en diabetes se logra que pacientes insulino dependientes ya no lo sean. Además, se han podido recuperar córneas, usar estas células para tratar la enfermedad de Crohn y también aplicarse en el área cosmética. “La lista de tratamientos que hoy día se hace es muy grande y en corto plazo es posible cubrir muchísimos más. Es más: no solamente se restituye parte de órganos, sino que se están haciendo órganos completos, por lo que en corto plazo es posible que ya no existan listas de espera para trasplantes y se cree el órgano que el paciente necesite a partir de sus CMA preservadas”, afirma Heller.

Con tanto potencial por delante, cada vez es más frecuente que los padres opten por intentar preservar estas células de sus hijos. A nivel mundial el tema tuvo un nuevo impulso a partir de 2003. Fue en ese año cuando el científico Songtao Shi publicó un descubrimiento que había hecho tres años antes con su hija Julia: la presencia de CMA en la pulpa de los dientes de leche. Después, vino otra buena noticia: estas piezas contienen muchas CMA de excelente calidad y con gran capacidad de diferenciación.

En la práctica, lo que se hace en la clínica BioSmile es una “caída programada” del diente en cuestión, ya que si se desprende en otro ámbito se reducen las posibilidades de poder extraer las células. Un detalle no menor: el procedimiento hay que hacerlo con un solo diente (los mejores son incisivos anteriores); de allí ya se obtiene material suficiente.

Una vez que el diente está fuera de la boca se preserva la pieza para su posterior traslado, ya que deben llegar a Bioeden, el primer banco de células dentales del mundo creado en 2005, con sede en Estados Unidos y Reino Unido, en no más de 48 horas. “En el laboratorio se extraen, se aíslan, se estudia su calidad y viabilidad, se multiplican en cantidades enormes, y finalmente se hace la criopreservación“, señala la doctora Cristina Gerla, especialista en Odontopediatría y codirectora de BioSmile. El equipo lo completan otros dos especialistas: Inés Garicoits (Ortodoncia e Invisalign) y Jorge Gabito Mira (Implantes Flapless —sin cirugía—).

Las células se conservan en Bioeden (el costo es de unos cien dólares al año) hasta que, de ser necesario, el paciente o la institución médica que lo trate se comunique para solicitar que las envíen.

Otra cuestión no menor es que las células pueden ser utilizadas también por familiares. En ese caso deben hacerse pruebas de compatibilidad histológica (en general hijos, hermanos, padres, tíos y abuelos lo son). “Una de las cosas más lindas que vivimos fue cuando llegó un niño a dejar su diente de leche y dijo que lo hacía para ayudar a su abuelito a recuperarse. Fue muy emocionante”, cuenta Gerla.

Las células provenientes de dientes de leche presentan ventajas respecto a las de cordón umbilical. “Las ventajas son varias: las células madre de los dientes de leche pueden diferenciarse para regenerar, hueso, cartílago, músculo, células cardíacas, células hepáticas, entre muchas otras. Las del cordón umbilical sólo regeneran tejidos de la sangre. O sea que se utilizan para enfermedades como anemias, linfomas o leucemias”, dice Gerla. Y agrega: “Las CM de los dientes de leche se pueden reproducir en gran número, mientras que las del cordón umbilical, hasta el momento no se han podido multiplicar en laboratorio, por lo que a veces no son suficientes para un tratamiento. Para obtener el cordón umbilical tenemos una sola oportunidad. Los dientes de leche son 20″.

Respecto a la diferencia con las células extraídas de médula ósea o de tejido adiposo, el tipo de tejido que pueden regenerar es prácticamente el mismo. Lo que cambia es que las que se extraen de los dientes de leche tienen mucho mayor capacidad de multiplicación y lo hacen a una velocidad muy superior. También hay un plus respecto al potencial, señala Gerla, ya que se obtienen de pacientes jóvenes y a la extracción: la exfoliación de un diente de leche es un procedimiento no invasivo e indoloro mientras que la extracción de la médula ósea requiere de un acto quirúrgico y hospitalización.

¿Y los que ya son adultos?
Las células madre adultas (CMA) son células no diferenciadas que tienen el potencial de crear las células específicas que forman cada uno de los tejidos del organismo y se mantienen allí para cumplir con funciones de reparación de tejidos, por ejemplo en la cicatrización, o en la reparación de una fractura ósea. Con la “caída programada” de un solo diente de leche pueden obtenerse y preservarse para usarlas en el futuro. De todos modos, los adultos también tienen opciones en materia odontológica para obtenerlas: las muelas del juicio o alguna pieza que deba extraerse por razones de ortodoncia (si fuera el caso). Cuanto más joven es el paciente, más posibilidades hay de encontrar células madre y mayor es su capacidad de multiplicación.

Una práctica a extender
Extraer, conservar y enviar las piezas dentales en las condiciones adecuadas es una tarea que, con capacitación, pueden hacer todos los odontólogos, señala el especialista Álvaro Heller. “Nuestro anhelo es abrir esta posibilidad a los odontólogos interesados en un futuro cercano, de forma que haya más profesionales capacitados en este proyecto y esté accesible a más personas”, agrega. Además, hay otras técnicas innovadoras que están llevando adelante: “Un procedimiento que nos da mucha satisfacción es devolver la salud de los tejidos duros del diente: el Intercambio Iónico Reparativo. Otro por ejemplo: desde hace pocos años contamos con aparatología finlandesa que permite transformar determinados materiales de restauración dental en restauraciones de alta estética y durabilidad”.

Las células y el Nobel
La investigación con células madre, en particular las que convergen en medicina regenerativa, han tenido gran visibilidad en los últimos años. Incluso en 2012 el Premio Nóbel de Medicina fue para dos científicos, el investigador británico John Gurdon y su colega japonés Shinya Yamanaka (foto), por descubrir que las células madre pueden ser reprogramadas para convertirse en cualquier tipo de célula. El comité de premiación de los Premios Nobel justificó en ese momento el galardón porque los hallazgos de Gurdon y Yamanaka revolucionaron “la comprensión de la manera en que las células y los organismos se desarrollan”. “Los descubrimientos de Gurdon y Yamanaka mostraron que las células especializadas pueden dar marcha atrás al reloj del desarrollo bajo ciertas circunstancias”, señaló.

Publicado por Elpais.com.uy

2 pensamientos en “Células madre dentales.

  1. Estoy interesada en células madre dental,donde es la dirección y número de teléfono,quisiera una cita

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>