¿Puede haber responsabilidad en el fracaso de un implante dental?.

Como especialista en Odontología traté a un paciente que necesitaba la colocación de implantes y prótesis debido a que, pese a su juventud, estaba prácticamente edéntulo. Durante el tratamiento uno de los implantes que portaba acabó fracasando, estando el resto correctamente integrados. Ahora el paciente considera que mi actuación no estuvo sujeta a la buena practica médica, sin tener en cuenta que un fracaso de implante es una cuestión multifactorial que en este caso no tiene nada que ver con la técnica empleada por mi parte. El paciente firmó los consentimientos informados donde se expresa claramente la posibilidad del fracaso y en ningún momento le aseguré lo contrario.

¿Prosperaría una reclamación como esta? R.R.F
Enrique Montaner Ros. Fornes Abogados

La responsabilidad del profesional médico es de medios y como tal no puede garantizar un resultado concreto. Obligación suya es poner a disposición del paciente los medios adecuados comprometiéndose no solo a cumplimentar las técnicas previstas para la patología en cuestión, con arreglo a la ciencia médica adecuada a una buena praxis, sino a aplicar estas técnicas con el cuidado y precisión exigible de acuerdo con las circunstancias y los riesgos inherentes a cada intervención.

En particular, proporcionar al paciente la información necesaria que le permita consentir o rechazar una determinada intervención. Los médicos actúan sobre personas, con o sin alteraciones de la salud, y la intervención médica está sujeta, como todas, al componente aleatorio propio de la misma, por lo que los riesgos o complicaciones que se pueden derivar de las distintas técnicas de cirugía utilizadas son similares en todos los casos y el fracaso de la intervención puede no estar tanto en una mala praxis cuanto en las simples alteraciones biológicas.

Lo contrario supondría prescindir de la idea subjetiva de culpa, propia de nuestro sistema, para poner a su cargo una responsabilidad de naturaleza objetiva derivada del simple resultado alcanzado en la realización del acto médico, al margen de cualquier otra valoración sobre culpabilidad y relación de causalidad y de la prueba de una actuación médica ajustada a la lex artis, cuando está reconocido científicamente que la seguridad de un resultado no es posible pues no todos los individuos reaccionan de igual manera ante los tratamientos de que dispone la medicina actual (SSTS 12 de marzo 2008 y de 30 de junio 2009 ).

Es asimismo doctrina reiterada de esta Sala que los actos de medicina voluntaria o satisfactiva no comportan por sí la garantía del resultado perseguido, por lo que sólo se tomará en consideración la existencia de un aseguramiento del resultado por el médico a la paciente cuando resulte acreditado.

En este caso, siendo que al paciente en ningún momento se le aseguró el resultado y disponía de información suficiente, ninguna responsabilidad podría derivarse de la caída de un implante al tratarse de un riesgo inherente al tratamiento y multifactorial.

Artículo de Diariomedico.com

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