Experimento científico que demuestra que tu dentista (probablemente) te quiere timar.

Indica que el 28% de las clínicas dentales aconseja tratamientos innecesarios y, aunque la diferencia de criterios es normal, las grandes cadenas se ven presionadas para facturar lo máximo posible.

Atención a este curioso experimento relacionado con la asistencia sanitaria. Un mismo paciente visita 180 dentistas de la ciudad suiza de Zúrich y alrededores para ver qué tratamientos le recomiendan. El sujeto disfruta de una dentadura sana, pero en el 28% de las clínicas le indican la conveniencia de llevar a cabo algún tipo de intervención a pesar de que, obviamente, es innecesaria.

La prueba fue diseñada por investigadores del Departamento de Gestión, Tecnología y Economía de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETH por sus siglas en alemán), prestigiosa universidad pública por donde pasó Albert Einstein y otros 20 premiados con el Nobel. Entre los resultados que obtuvieron llaman la atención otros detalles, como la diferencia de atención en relación con el nivel socioeconómico que aparentaba tener el paciente: cuanto más bajo, más posibilidades tiene de que le recomendasen un tratamiento excesivo.

Los autores de este experimento estaban asesorados por cuatro reconocidos dentistas que únicamente detectaron en el paciente una caries superficial limitada al esmalte, lo que no debe ser objeto de un tratamiento invasivo, según el criterio de todos ellos y de acuerdo con las Swiss Dental Guidelines, que sirve de referencia.

Sin embargo, más de una cuarta parte de los profesionales se decantaron por ello y, además, con una sorprendente heterogeneidad en las recomendaciones de tratamiento: los dentistas que visitó le dijeron que debían realizarle entre uno y seis empastes. Para colmo, proponían intervenir en 13 dientes distintos.

¿Nivel económico bajo? Aún peor

En la mitad de los casos (90 visitas) aparentó tener un nivel socioeconómico bajo y en la otra mitad simuló que era alto. Para conseguirlo, simplemente se disfrazó con ropa y accesorios: por un lado, ropa deportiva y mochila; por otro, traje, maletín, reloj y móvil de alta gama, las llaves de un coche caro… Los resultados indican una clara diferencia. En el primer caso, recibió recomendaciones de un tratamiento excesivo en más de 32% de las veces, mientras que en el segundo, en un 23%.

Otra variable que introdujeron los investigadores fue el nivel de conocimientos en odontología que aparentaba el actor, de manera que en unos casos fingía ser un paciente estándar que simplemente va a recibir diagnóstico y en otros, un paciente bien informado. El paciente estándar de nivel socioeconómico bajo recibió casi un 38% de recomendaciones para un tratamiento excesivo por un 20% del paciente estándar de nivel alto. Sin embargo, cuando el paciente mostraba estar bien informado, no se registraron diferencias.

En España la OCU realizó hace años un experimento parecido, aunque el valor de la muestra era mucho más limitado porque tan sólo visitaron 20 clínicas de Madrid y Barcelona. La conclusión de los expertos era que tan sólo seis de ellas ofrecieron un tratamiento aceptable. En algunos casos detectaron “sobretratamientos” por proponer intervenciones más complejas de lo necesario o en piezas que estaban totalmente sanas. No obstante, también se encontraron con el problema contrario: la inacción ante algún problema urgente.

“Pensamos que nos tomaban el pelo”

“Mi mujer y yo fuimos a seis o siete dentistas diferentes y todos nos decían cosas distintas”, comenta Marcos Molina, un paciente de Alcalá de Henares. “Primero acudimos a uno que nos encontró un montón de caries y hasta nos recomendaba un curetaje dental”, un complejo tratamiento de limpieza. “Como nos pareció muy exagerado, visitamos a varios más”, afirma.

“A mi mujer le llegaron a encontrarle 18 caries, mientras que otro sólo veía dos o tres, llegamos a pensar que nos tomaban el pelo. Unos te decían que necesitabas una férula y otros ni la nombraban. Al final nos quedamos con aquello en lo que coincidían casi todos, sólo nos tratamos unas pocas caries, han pasado cuatro años y no se nos han caído los dientes, así que tan mal no estaríamos”, comenta.

En su caso, de todas las clínicas que visitó en su ciudad sólo una era una franquicia, pero los escándalos más recientes relacionados con la odontología en España tienen que ver, precisamente, con iDental, que cerró hace meses acusada de una supuesta estafa. Aunque los casos que denuncian los afectados son muy variados, parte de ellos también tienen que ver con tratamientos que los pacientes en realidad no necesitaban, eran equivocados o ni siquiera se deberían llevar a cabo debido a las características de los pacientes pero aún así fueron presupuestados.

iDental: presupuestos sin tratamientos

Ritshu Huarac, abogada del bufete Durán & Durán que ha llevado varios casos relacionados con iDental, explica que muchos pacientes a los que la cadena ha dejado tirados a mitad de tratamiento se han llevado sorpresas al acudir a otros dentistas. “A algunos les emiten diagnósticos totalmente distintos y los precios varían, sobre todo porque les elevaban el presupuesto”, asegura.

La abogada ha recopilado una larga lista de casos. Por ejemplo, el de un paciente de 60 años de Madrid al que le hicieron un implante, pero le presupuestaron otros cuatro y esa intervención nunca llegó a realizarse. Tras quejarse por el retraso, le colocaron una prótesis provisional que no le habían presupuestado y que le causó una grave infección.

A otra paciente de 61 años llegaron a realizarle tres presupuestos diferentes, uno de ellos de más de 8.600 euros que incluía ocho implantes quirúrgicos y que tenía que pagar a través de una empresa financiera. Otros dos, abonados directamente a iDental, añadieron nuevas intervenciones, una prótesis y una endodoncia. Finalmente, le extrajeron varios dientes y “realizaron los cortes para abrir las encías y exponer el hueso, pero nunca le llegaron a colocar los pernos metálicos de los implantes dentales”.

Publicidad engañosa y cifras infladas

Navarro Clínica Dental, en Salamanca, recibe a antiguos pacientes de iDental. “Es la salud mercantilizada, ellos sólo ven números y facturaciones”, afirma Juan Antonio Navarro. En su opinión, habría que hacer una distinción clara entre los profesionales que tienen una pequeña clínica y apuestan por el trato personalizado y las franquicias. “Nuestro modelo de negocio es fidelizar, el suyo es facturar”, afirma. Otras firmas como Vitaldent, conscientes de este nuevo escenario y para escapar de etiquetas tras ser adquirida por JB Capital, han evolucionado hacia servicios con profesionales cualificados y seguimiento continuado de pacientes.

Para Navarro, el principal problema no está en el sobretratamiento, sino más bien en la publicidad engañosa y en los presupuestos. Por una parte, “te venden que te van a hacer un implante por 200 euros y eso es imposible, no te están contando en qué consiste el tratamiento completo, luego te suman costes adicionales y hasta las radiografías, porque cobran por ellas”. En realidad, cuando presentan un presupuesto global “está inflado para luego poder decirte que te hacen una rebaja del 40%”.

Según este dentista, el puzle se completa con materiales de peor calidad, profesionales menos cualificados y mucha imagen, con “campañas de marketing brutales con presencia de famosos” y apertura de establecimientos en las principales calles. “Tienen objetivos de facturación para cada mes y establecen rankings de las diferentes ciudades”, de manera que sus trabajadores se ven presionados para mejorar los resultados continuamente. Y aún así a veces los números no salen y todo acaba mal, como en el caso de iDental.

Criterios diferentes

No obstante, Navarro considera que es normal que entre unos dentistas y otros haya criterios variados a la hora de diagnosticar y tratar, siempre que se trate de pequeñas diferencias. “No todos los profesionales tenemos el mismo punto de vista. Ante una caries incipiente yo no recomendaría más que un seguimiento, pero puede haber otros enfoques”, asegura.

En el campo de la ortodoncia –la especialidad que corrige defectos en la posición de los dientes– se puede notar especialmente el hecho de que “existen diferentes metodologías y escuelas de formación, unos podemos optar por la extracción de una pieza y otros por la colocación de un aparato, es posible que cuatro dentistas diferentes no coincidan, pero te pasa lo mismo cuando vas a un fisioterapeuta”.

Noticia publicada por Elconfidencial.com

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